“Lo que me enseñó la ansiedad”

Una paciente muy aplicada me comentó que quería escribir sobre su proceso de ansiedad con pensamientos intrusivos para poder ayudar a otros. A ella le ayudó en su día, encontrar información fiable por internet con la que sentirse identificada. Y yo le contesté que le agradecería mucho que lo hiciese para mi blog.

Aquí está su historia. Y sólo puedo darle las gracias por este regalo para otras personas.


NoeliaSancho_loquemeensenolaansiedad<< Os quiero contar que cosas me ha enseñado la ansiedad, después de vivirla intensamente durante dos épocas de mi vida totalmente diferentes, creo que en la primera no estaba preparada para escuchar los mensajes y aprendizajes que tenía para mi y tampoco tuve la ayuda adecuada. Sin embargo, en esta segunda ocasión si encontré esa ayuda con mi psicóloga Noelia, y puedo, desde mi humilde experiencia, contaros lo que me ha enseñado y animaros a confiar en que vosotros también encontraréis esas enseñanzas en vuestro proceso de sanación de la ansiedad.

A mi los mensajes positivos cuando estaba con la ansiedad disparada al 100% no me valían de nada. Mensajes como “tú puedes con esto”, “después de la tormenta llega la calma” e incluso el “tú no eres tus pensamientos” no me llegaban. Cuando tu mente es un torbellino de pensamientos horribles que ocupan todo tu día, y tu sigues comportándote y viviendo como si no pasara nada es agotador, e imposible derribar ese muro con ese tipo de mensajes. Solo con paciencia y mucho trabajo interior, terapia, ejercicio, meditación, esperanza, puedes ir saliendo de ahí. Y entonces… podrás tu también escribir en positivo que te ha enseñado la ansiedad 😊

  • Lo primero que me ha enseñado la ansiedad es que efectivamente no somos nuestros pensamientos. Somos la conciencia que es capaz de observar nuestros pensamientos. Al principio, lo oyes, lo comprendes, pero sigues creyendo a tu mente. Incluso yo ahora muchas veces tengo que mandar a la “papelera” muchos de mis pensamientos repetitivos relacionados con esta etapa.
  • Y en ese sentido, he aprendido que no puedo vivir todo el rato en mi mente, racionalizarlo todo, analizarlo todo, querer entenderlo todo… para al final controlarlo todo! Aquí tengo un camino precioso por recorrer, aprender a vivir desde el corazón, darme ese espacio para sentir mi cuerpo, mis sensaciones, mis emociones y que eso me lleve a fluir más con la vida.
  • Y para esto, la ansiedad me ha dado a conocer una herramienta maravillosa, mindfulness, vivir en el presente. Si, está hasta en la sopa, pero funciona. Yo soy de las que estaba viendo una serie y como tuviera un día medio agitado me perdía la mitad pensando, en lo que tenía que hacer mañana, repasando lo que ha pasado hoy, etc. Si estamos viendo una serie y nuestra mente se va, con amabilidad la traemos al presente.
  • Ahora soy capaz de medir mejor mis fuerzas, si estoy cansada busco mi momento para parar, me permito incluso no hacer nada durante un rato. Eso antes era incapaz. Y también renuncio a hacer demasiados planes, demasiadas cosas, de primeras ya planifico mucho menos.
  • Aprender a escuchar mis emociones, escuchar mi cuerpo. Me cuesta conectar con mis emociones negativas, vivía en una constante búsqueda y exigencia de sentirme bien y feliz con todo. Si estoy triste por ejemplo, o tengo miedo, no trato de estar bien o sigo como si nada. Soy consciente, lo siento, y luego lo suelto.
  • Simplifico más, como dice mi terapeuta Noelia “si es fácil, mejor” yo me complicaba constantemente la vida, y eso me generaba mucho estrés.
  • Pedir ayuda, ¡ay que difícil esto! Ahora “a veces” pido ayuda, pero con dos condiciones, una: no castigarme por no estar en todo y la otra: aceptar la respuesta de la otra persona, que muchas veces puede no ser la que esperamos.
  • Y para este último punto, he entrenado con Noelia la asertividad. Esto me lo enseñó el día uno, y me parece una herramienta tan poderosa… Me ha enseñado a respetar mis límites, y también a respetar los de los demás, que no son los mismos que los míos.
  • ¡Soltar el control! Antes todo tenía que salir como yo quería y como yo esperaba (ojo con las expectativas) y mi nivel de exigencia con la vida era bastante alto, ¡imaginaos que sufrimiento! En realidad, casi todo me salía bien, pero porque el nivel de gestión, planificación y control de todos los detalles por mi parte era tremendo. Soy muy exigente conmigo y entonces también lo soy con los demás, me cuesta mucho delegar y quiero controlarlo todo. Que estrés de vida. Aceptar que las cosas pueden salir regular y no pasa nada, que si delego algo no se va a hacer exactamente como yo lo haría pero que eso no es malo, que no todo tiene que estar perfecto y que precisamente en ese soltar el control es donde suceden cosas divertidas.
  • Identificar mis miedos reales, esos que se esconden debajo de la careta de la ansiedad y sentirlos. Darme cuenta de cuales eran míos y cuales me los estaba quedando de los demás o de la sociedad. Conocerlos bien e incluso algunos liberarlos. Algunos de esos miedos en mi caso escondían el no querer que pasen cosas malas, miedo a que pasara algo que hiciera que mi relación se rompiera, miedo a perder a alguien que quiero o no querer hacer sufrir a los demás. Son miedos muy profundos y llegar hasta ellos no es fácil, ¡pero se puede conseguir!
  • En resumen, estos son mis mensajes más importantes:
    • No puedo controlarlo todo, ni debo hacerlo.
    • No soy perfecta, ni tengo porque serlo.
    • No puedo exigirme tanto ni a mí misma ni a los demás.

Y trato de poner práctica estos mensajes en el día a día con pequeñas cosas, para que se vayan haciendo realidad.

No quiero dejarme algo que os animo a intentar con todas vuestras fuerzas (yo era incapaz, pero ahora lo intento cada día).  CONFIA, qué descanso cuando te das cuenta de que tu no puedes con todo, que hay que confiar. Confiar en el profesional que te está ayudando, en la vida, en Dios si crees en él, en que una vez fuiste una persona feliz y volverás a serlo, en que volverás a encontrarte, en que estás haciendo todo lo que está en tu mano, en que vas a ser una mejor versión de tí mismo cuando superes esta etapa.

Todo esto no podría haberlo hecho sin mi psicóloga Noelia Sancho, ella es la que me lleva a donde yo sola no puedo llegar y la que ha puesto luz a mis sombras. Os animo a encontrar a vuestro guía, deseo de corazón que le encontréis como hice yo.

Aún me queda mucho por hacer, pero ahora pienso que tengo toda una vida por delante, para seguir con esto, porque nosotros somos nuestro mejor y mayor proyecto. >>

 

Un comentario en ““Lo que me enseñó la ansiedad”

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